Para comprender a Elvis Presley y su trascendencia, es necesario remontarse a un momento anterior, en Greenwood, Misisipi, el 16 de agosto de 1938 fallecía Robert Johnson, apodado el rey del Delta blues. En una región marginal, lejos del epicentro económico, con profundos conflictos sociales y atravesado por desastres naturales, florecieron los sonidos que definen musicalmente a Estados Unidos: country, blues, jazz y rock. Mil kilómetros separan a Nashville de Nueva Orleans. Es un trayecto corto, en términos creativos, si se considera que los cuatro géneros surgieron en los alrededores de esa ruta. Quizás la música vino de la tierra se plantea el autor. En busca de respuestas emprende un viaje. En el camino debe resolver numerosos desafíos hasta conseguir volcar su experiencia en papel. Observa que pasado y presente se entrelazan. Finalmente, a través de su gente, y el contexto que soportaron, cree descubrir el lenguaje común que fijaron los estadounidenses para transformar una nación. Al fin y al cabo, les tomó menos de cuatro décadas en mutar como sociedad cuando el 16 de agosto de 1977 llegaba a su fin el rey del rock and roll.
Rodrigo llega a un pueblo abandonado de la Puna Salteña. Recuerda las historias que le contaba su padre, recorre lo que queda de la estación de tren, entra a un comedor comunitario vacío, pisa la cancha de fútbol y se sienta en un banco de plaza para recibir el polvo amarillo que todavía flota en el aire. ¿Dónde están los casi cuatro mil habitantes que vivieron en La Casualidad en su época de mayor esplendor?
En su tercera novela, Margarita Girardi revive a un pueblo que fue abandonado pero no olvidado. Con una prosa exquisita, la narradora le da vida a personajes tan humanos como entrañables.
La Casualidad demuestra cómo la historia de una familia es también la historia de un país. La última dictadura militar, el conflicto fronterizo con Chile y el mundial de fútbol de 1978 son narrados desde un punto de vista nuevo y necesario.
A más de cuatro mil metros de altura, sobre el fondo de una mina de azufre, Margarita Girardi reescribe la historia argentina de las últimas décadas y construye una novela de una delicadeza conmovedora.
Sebastián García Uldry
Siento el frío de algunos minerales. Siento, un temor extravagante. Me provoca la razón del provechoso infierno, el fastidio de un ruinoso árbol, el fraseo de las aves moribundas, las claves de los cisnes, el futuro impropio, lascivo, acobardado, las verdades vergonzosas, los inútiles placeres, las armas que no he usado, las sirenas y los duendes.
Tal vez estas pocas palabras puedan injustamente resumir aquello que me impulsó a darle una efímera existencia a cada texto que he escrito y que ya viajan alejándose del alba en busca de un crepúsculo mejor.
Mariano Peppino Brajovich
Esta novela indaga todas las facetas de la historia: se adentra en los recovecos de la historia de un país sumido en la dictadura de Stroessner, se desliza en los intersticios de la historia personal del protagonista Jaime y desvela los mecanismos de la historia narrativa como construcción del lenguaje. Recordar resulta una experiencia peligrosa y catártica que no deja indemne ni a los personajes ni al elctor. Los recuerdos desempeñan un papel protagonista, irrumpe en el discurso del narrador, imponen su temporalidad caótica en la cronología personal y se plasman en el desdoblamiento del personaje principal.
En este nuevo libro, fresca todavía la tinta del anterior, Emiliano Tagle nos ofrece más imágenes o estampas vinculadas al mundo rural, eslabones de una cadena invisible que ni el tiempo ni la lejanía han logrado desvanecer.
A medida que van pasando las hojas, con lenguaje sobrio, sin estridencias ni artificios, sin desdeñar nada ni temor a afrontar lo dudoso, el autor saca a la luz del día un mundo de hombres y cosas que al conjuro de su evocación reviven o recuperan su luz, y cruzan como fantasmas del pasado ante nuestra mirada.
En definitiva, se trata de piezas y detalles que permiten la reconstrucción de un entramado social, económico, político y cultural vinculado a la memoria colectiva, como construcción histórica y actual a la vez, del mundo rural.
Respecto del método de trabajo seguido, elegido un tema, Emiliano Tagle lo aborda desde las perspectivas posibles, siempre alerta y dispuesto a investigar. Al afrontar lo dudoso no elude la dificultad sino que procede como quien sale a correr los novillos ariscos que disparan del rodeo.
Lo recogido en búsquedas incesantes en archivos, bibliotecas y hemerotecas, y lo personalmente constatado, sin desdeñar el mundo no oficial del saber popular, es lo que el lector encontrará en las páginas que siguen a continuación, en las que Emiliano Tagle sopla en las brasas aún no extinguidas de viejos fogones para traer al presente hombres y cosas que pasaron.
Guillermo Palombo
Ansiedad, soledad, ataques de pánico. La autora intenta visualizar a través de cuentos fantásticos y alegorías los problemas de salud mental propios de una vida vertiginosa en donde los sueños se quiebran, las ilusiones se rompen y las personas deben rearmarse una y otra vez para llegar al estado anhelado.
En Imágenes en sepia y siempre el autor continúa con algunas de sus preocupaciones de siempre: El Bien, Lo Justo, La Libertad, El Amor, y por sobre todo, las preguntas centrales relativas a la existencia: ¿Quién soy? ¿Qué hago en el mundo? Adónde voy?
Es una obra que, con centro mas bien en inquietudes filosóficas, las baja al nivel de la tierra, las camina con sus pies, en suma, les pone su anatomía en la denegación más plausible de toda escisión mente-cuerpo, alma-carne, en reñida oposición a la concepción idealista, cuya definición fundamental sostiene que la idea se antepone a la materia, que la esencia precede al ser.
Por cierto que toda esta inquietud filosófica tiene como a priori el reconocimiento de una genealogía inmigrante, los recuerdos de infancia, las primeras impresiones, las preguntas relativas al ser, a los objetos y a las cosas, lo cual transcurre en un tono ciertamente intimista.
En todo caso, los textos de Manuel Barcia están en sintonía con la célebre afirmación del Fausto de J. W. von Goethe: “en el principio era la acción”. Sin ser partidario de ningún irracionalismo, el autor pone de manifiesto a través de su letra los límites de la razón, el papel del sentimiento en la vida humana, y la interacción o ida y vuelta entre lo instintual y la lógica formal, que lejos de ser territorios escindidos, son, más que un continuo, las dos caras de la misma moneda.
No es producto de la casualidad que César Dublanc haya optado por cerrar esta obra con “La primavera”, estación en la que observamos todo aquello que nos rodea con la seguridad de volver a creer en un mundo menos hostil y más humano.
Se trata, creo, de una muestra de “optimismo crítico”, porque, más allá de su apuesta a un futuro en paz, desarrolla una aguda observación sobre las oscuridades, las contradicciones y las soledades del ser humano.
La vía que ha escogido César, son los relatos fantásticos, y, al igual que los escritos por Orwell y Bradbury, intentan señalar, y tal vez denunciar, a partir de una sincera percepción poética, mucho antes que el futuro, un presente caótico, pero aún modificable.
Julio Cirilo Dublanc
Lo que me dolía
lo convertí en poesía
para que deje
de hacerlo
Este diccionario de argentinismos de la Patagonia contiene vocablos que refieren a lo que existe en este amplio territorio; sobre sus plantas, sus animales, las tareas rurales, las costumbres, comidas y vida de su gente: la que está desde sus orígenes, la que fue viniendo de los alrededores, ya sea de otras provincias o de los países vecinos, y la que llegó cruzando los océanos. Lingüistas, escritores, viajeros y cronistas han indagado sobre la multiplicidad de palabras autóctonas creadas por sus habitantes y que son parte de un patrimonio poco conocido en el país.
El autor, César Aníbal Fernández, es un lingüista patagónico que ha realizado una cuidadosa tarea de búsqueda, selección e incorporación de estos términos.
En una adenda se presentan, además, los gentilicios de esas provincias: Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Esta obra pretende reunir los patagonismos del territorio sureño. Y este es el primer diccionario de regionalismos de la Patagonia.
Graciela Peltz, amiga y astróloga de Ana Ierace le dijo “Si no publicas otro libro, habrás pasado por este mundo dejando un sendero trunco”.
Ana –que jamás contradice el mensaje de los astros– exhumó sus manuscritos y encontró material para este libro.
Me llamó y nos pusimos a trabajar; expurgamos, elegimos y buscamos un título. La autora encontró un común denominador para sus relatos, el picaflor como metáfora de Don Juan, personaje que sabe de seducción, engaño y huida. Días antes, yo había puesto el ojo en una crisálida que aparece tanto en La llegada como en La retirada, los primeros poemas elegidos para esta metamorfosis.
CRISÁLIDAS Y PICAFLORES, poemas y relatos del siglo XX es un libro inquieto y con vuelo propio. Los lectores de esta obra que –por recrear sueños y desventuras efímeras perdurará en pequeñas eternidades– la sabrán apreciar y disfrutar en el minuto fugaz que la página crisálida se convierte en mariposa, o en los breves instantes del picaflor cuando queda suspendido en el tiempo.
MIROSLAV SCHEUBA
Políticos, empresarios, gremialistas, periodistas y personas comunes interactúan en un período conflictivo y doliente durante un siglo en Sacramento, un país que bien podría ser el tuyo.
En ese contexto el autor arriesga mitos como hechos y hechos como ficción. Delira en una realidad delirante llevando al grotesco acontecimientos que bien pudieron haber acontecido y culmina en un futuro incierto que nadie podría asegurar que no sea posible.
Ya no me duelen las manos al escribir. Los músculos se han amigado de amaneceres salvajes, empiezan a escribir con las contracciones del crepúsculo y el aliento fresco de los puntos suspensivos. La fiebre de los domingos ya no atormenta los ligamentos emocionales. La soledad, amiga de quienes escriben, duerme en este paisaje ofreciendo su amor en grandes paladas.
Asumo que no fue sencillo transitar el laberinto obscuro y hacer un nudo entre lo escrito y la literatura. Formar un tejido entre lo urbano, lo trágico y lo cómico exige descubrir el misterio oculto alojado en las calles del olvido.
No escribo por amor al arte, escribo porque estoy insatisfecho con el mundo, porque escucho romper los vidrios en mi cabeza. Si no escribiera sería la hoja seca esperando quebrarse con la llama en la aguja.
Los cuentos de Luis Seroni van hasta la médula. Con ternura y dolor nos lleva a los lugares de donde venimos. Y también a estos que realmente no queremos ir, aunque sabemos que esos lugares existen dentro de nosotros y ahí afuera.
La Fundación EOS, en la mitología griega, la diosa de la Aurora, abraza la esperanza de un nuevo amanecer cultural, patrimonial y ambiental para nuestro país.
Desarrollamos para esto proyectos propios y generamos asociaciones virtuosas. En esta segunda entrega de NATIVA –colección que se aplica a rescatar aspectos varios de nuestra cultura– le hacemos sitio al Vocabulario de la cocina criolla, obra de la lexicógrafa Gabriela Pauer, quien explora, a través de las voces que lo nominan, lo que comemos y bebemos los argentinos.
La colecta de vocablos es la amplitud nacional, integrándose en ella las expresiones de las diversas provincias argentinas, lo que sugeriría una suerte de “federalismo gastronómico”.
Y, al caso, cabe recordar, la anécdota cuando el Presidente Sarmiento, en medio de una trabada discusión de los diputados provinciales sobre las calidades de las distintas empanadas regionales, alzó la voz para decir: “Este es nuestro problema: nadie se ocupa de la empanada nacional”.
Agradecemos a la autora el aporte de su sabroso léxico y esperamos, en un futuro próximo, continuar con esta serie de contribuciones en favor de la convocadora palabra sarmientina.
Ezequiel Eskenazi Storey
Presidente de Fundación EOS
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