El paso de Europa a América se narra desde una óptica profundamente humana. Lejos de centrarse únicamente en los datos fríos de los grandes barcos o las estadísticas migratorias, la autora transmite el impacto emocional del desarraigo, el esfuerzo silencioso del trabajo cotidiano y la valiente tarea de reconstruir un hogar en Buenos Aires. Me gustó porque fue ver la perspectiva de otra persona sobre una historia que ya conozco; leer las vivencias (tan similares y a la vez tan distintas a las de mi familia) fue todo un descubrimiento.
Uno de los aspectos más fascinantes del libro es su propio contexto de creación. Carmelina comenzó a incursionar de lleno en la pintura y en la escritura en su adultez mayor, demostrando que nunca es tarde para el arte ni para dar voz a los recuerdos. Esa madurez impregna cada página de una sabiduría única, calma y lúcida.
Super recomendado!