“Cuando terminé la primaria, mi padre me dio a elegir entre seguir estudiando o trabajar en el campo. Ni lo pensé, con lo que me gustaba andar en el tractor, me decidí por el campo sin titubear. Y qué increíble es la vida, te lleva o te va llevando por distintos caminos, zigzagueando de un lado a otro, mezclando situaciones diferentes. Pero nunca pensé, ni en los más remotos sueños, que algún día me decidiría por escribir un libro.
Sí, viví situaciones en la vida que me dejaron una maraña de recuerdos que no podía contar, que traté de olvidar. Pero nunca pude. Y encontré en el lápiz y el papel la forma de volcarlos, de sacarlos afuera.
Hoy puedo decir que estoy disfrutando de este momento, al escribir lo que no pude contar sobre el conflicto de Malvinas. Siempre tuve la esperanza de que algún medio, radio o televisión, contara nuestra historia, la que realmente vivimos, y no el relato que hizo el Estado, que “se olvidó” de una buena parte de lo sucedido. Y, como si fuera poco, no faltaron los oportunistas que hicieron de esta guerra un negocio.”