Consultá existencia en la editorial
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Consultar existencia en la editorialEn un reportaje de no hace más de una década, Mario Vargas Llosa confesó: “Yo creo que uno escribe con todo lo que tiene: sus fantasmas, sus ambiciones, sus frustraciones, sus sueños. Ésa es la materia prima con que el escritor fantasea y es muy difícil hacer esa transposición con objetividad, pues uno va volcándola a la hoja de una manera inconsciente”. Los cuentos reunidos bajo el título de Inclinaciones y que conforman este volumen son “la materia prima” del mundo de Nilda, aunque sus argumentos se ubiquen en lugares distantes, urbanos o rurales, aunque sus criaturas sean adultas, adolescentes o rocen la infancia con la frescura o la perversión de los niños. Un relato como “Tulipanes” está en las antípodas de “Sin alambradas” o de la historia que da nombre al libro. Hay contraste entre “Sin magia”, “Identidad” o “La bicicleta”. Y ni hablar de las historias maravillosas y dispares como “Tan parecido a la lluvia”, “La tijerita chueca” y “Contrafrente”, por citar sólo algunos ejemplos. Ejemplos en donde se reconoce la firma, la identidad, la esencia.La luz decrece por grados, como en el teatro. La oscuridad gana la sala imaginaria y cierto nerviosismo flota en ese silencio escoltado por chistidos, toses y un par de risitas lejanas, opacas. El telón sube o se corre, no importa el mecanismo. Y allí está ella, Nilda Daniele, bajo la luz de un seguidor y sin otra herramienta que su libro. Aplaudamos y pidámosle un bis, para que no deje de salir a escena. César Melis