Camila es antropóloga, se dedica a reconstruir el pasado aunque su presente parezca desmoronarse.
Cada mañana atraviesa la ciudad para cumplir su rol de directora del Centro de Interpretación de Arqueología y Paleontología de Buenos Aires.
Su relación de amor con Roberto nunca fue simple.
Siempre temió al lobo. Nunca sospechó del pastor.
Cuando la muerte irrumpe, la novata fiscal Carolina Rosero, deberá demostrar que está preparada, incluso cuando los cadáveres comiencen a acumularse sobre su escritorio.
Como la sal y el azúcar se ven iguales.
Nada es lo que parece.
Primero se prueba.
Después, el destino decide.