Hay palabras que esperan su hora.
Palabras que dejan Huella, que callan, que acompañan, que resisten. Palabras cautivas del dolor, de la memoria, del amor, de la pérdida; palabras que buscan, en medio de la intemperie, una forma de decir lo que aún no encuentra nombre.
En Entre horas y palabras cautivas, cada poema abre una brecha en el tiempo. Las veinticuatro horas del día se vuelven un mapa íntimo y simbólico por donde transitan la herida, la ternura, la denuncia, el cansancio, la ausencia y la esperanza. La palabra poética aparece entonces como refugio, como testimonio, como gesto de cuidado frente a aquello que duele y persiste.
Con una voz de gran intensidad emocional y una imaginería rica y precisa, este libro construye un universo donde el lenguaje no solo nombra: también sostiene, tiembla, recuerda y repara.
Un poemario hondo y necesario, que invita a transitar el día, apropiándose de aquello que las palabras, aún cautivas, todavía son capaces de revelar.