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Tapa de Sepulcro, ecos del disparo
$18.800

Sepulcro, ecos del disparo

GG
por Guerra Gustavo Abel
Género
LITERATURA - Narrativa - Drama Psicológico / Thriller
ISBN
978-9878551944
Páginas
96
Formato
14.5 cm x 21 cm
Colofón
diciembre de 2025

Cuando nuestro mundo interior se fractura y todo se transforma en algo inestable, la conciencia se apaga.
Todo cambia de perspectiva y nuestro yo se distorsiona con el paso del tiempo. 
Nada consume más que los propios pensamientos. El miedo abraza, y la tortura se hace carne.
Las voces atraviesan los huecos de nuestra memoria, sin piedad, derriban recuerdos y deforman la percepción de la realidad. 
La lluvia no solamente moja: se filtra hasta el último rincón del cuerpo, el barro devora, y la culpa asesta su estocada final. 
El sepulcro llama, pero el propósito permanece intacto: Sobrevivir.

GG
Guerra Gustavo Abel
Autor


Nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, Argentina en septiembre de 1975.
Está casado desde hace 28 años y tiene un hijo.
Su hobby es viajar. Especialmente, visitar grandes ciudades y recorrer museos.
Su lugar en el mundo es Oporto, Portugal.
Sus autores preferidos son: G. G. Márquez, Pablo Neruda, Mario Benedetti, entre otros.
Considera que la escritura es un recurso extraordinario para expresar pensamientos y sentimientos.

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Reseñas de lectores

LA
Luciana Antonetti
@luciana1
3,0 / 5
Desde una lectura psicológica, el texto puede pensarse como una representación de fenómenos propios de la mente cuando se encuentra atravesada por trauma, culpa y experiencias de alta intensidad emocional: fragmentación del yo, alteraciones en la percepción de la realidad, intrusiones mnésicas y estados de conciencia oscilantes.
El texto también trabaja con una dimensión corporal del sufrimiento: el barro, la lluvia, la culpa que “se hace carne”. Esta inscripción en el cuerpo es clínicamente relevante, ya que en estados de alta carga emocional el psiquismo suele trasladar lo no simbolizado al registro somático. La culpa aparece aquí no solo como emoción, sino como fuerza invasiva que organiza la experiencia del mundo.
Desde una perspectiva más narrativa, la obra parece apostar por una estética de la saturación interna: todo es densidad, presión, derrumbe. Esto puede generar una experiencia de lectura envolvente, pero también exigente, ya que el texto no siempre ofrece puntos de anclaje emocional estables para el lector. En ese sentido, puede producir una cierta distancia afectiva: no necesariamente por falta de potencia, sino por la elección de permanecer casi todo el tiempo dentro de una subjetividad colapsada, sin mediaciones externas que permitan descansar o metabolizar lo leído.
En términos clínico-literarios, el núcleo del libro parece girar alrededor de una pregunta central: cómo sobrevivir cuando el propio pensamiento se vuelve el escenario del conflicto. El “sepulcro” no funciona solo como imagen de muerte, sino como metáfora de encierro psíquico; y el “propósito de sobrevivir” opera como tenue hilo de continuidad del yo frente a su fragmentación.
Es una obra que trabaja con estados límite de la experiencia subjetiva, donde lo importante no es la claridad sino la intensidad de lo vivido internamente. Su potencia está en esa insistencia; su desafío, en lo poco que concede al lector para descansar dentro de ella.
11/08/2026 Leer la reseña
V
Vanitas
@avril1
2,3 / 5
"Sepulcro: Ecos del disparo" es más que un hombre hundiéndose en el barro. Si bien la lectura está narrada por G, el protagonista, representa lo mucho que la culpa, el miedo y la ignorancia pueden modificar nuestra vida y nuestra forma de ver las cosas.   Ignorar el pasado no es una solución, huir de lo que nos atormenta no cura y hacer la vista ciega tampoco nos libra. A veces, esquivar, en vez de aceptar, nos enferma. Dejamos de ver nuestra realidad como es y las imágenes se distorsionan, las voces aumentan y sentimos que nos hundimos hasta perdernos para siempre.   G es abrazado por el barro más de una vez y, entre la oscuridad, las sombras y los ecos de un disparo cercano, ve algo o alguien que parece querer salvarlo. ¿Un desconocido? ¿Una persona amiga que no distingue? ¿Él mismo, tal vez? G, sin más alternativas, descubre que es mejor hundirse en el barro y afrontar el pasado, que huir. Para renacer, hace falta morir.    Vi este libro en el perfil de opinologadelibros (Instagram) y me quedó la curiosidad. No lo considero una lectura ligera, porque tiene un mensaje más profundo que un personaje hundiéndose en el barro, pero tampoco es densa. Se puede leer fácilmente en una hora.    No tenía expectativas altas con esta lectura, porque no sabía exactamente de qué trata. Entré a ciegas, por así decir, y no lo disfruté, pero tampoco me desagradó; no es nada. Por un lado, me interesó que tenga un ambiente familiar a Silent Hill (ver cosas que no son por los sentimientos de culpa que tratamos de esconder) y por el otro, me chocó mucho la falta de corrección en el texto.    Con una mejor corrección y una elección fija de tiempo verbal, la lectura sería más atrapante. El cambio constante entre el pasado y presente hace que más de un párrafo pierda sentido. Para este libro, el tiempo presente sería el ideal. 
16/07/2026 Leer la reseña

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