El cambio climático no solo calienta el planeta.
También redistribuye el poder.
Mientras algunos definen métricas, precios y certificaciones, otros apenas alcanzan a demostrar lo que hacen bien. Producen, regeneran, conservan… pero sin visibilidad ni renta.
Porque hoy, quien no mide, no negocia.
Y quien no certifica, queda afuera.
El Clima Secuestrado no viene a contar tragedias.
Viene a ponerle nombre a una trampa silenciosa: la del relato verde construido lejos del territorio, con reglas que se escriben en otros idiomas… y con intereses que no siempre son los nuestros.
Este libro nace desde el campo, no desde una cátedra. Y propone algo concreto: que el Sur Global deje de ser paisaje y empiece a ser actor.
No con slogans. Con datos. Con estrategia. Con dignidad.
Porque quien produce con impacto positivo
no solo cuida: también puede ganar.
Fernando Olmedo une lo técnico con lo político, lo agronómico con lo estratégico. Y lanza una advertencia clara:
Si no construimos nuestras reglas,
volveremos a poner el trabajo…
y a ver cómo otros se llevan el valor.
Fernando Olmedo es ingeniero agrónomo, no escribe desde un escritorio, sino desde el campo. Fue uno de los impulsores de la siembra directa, las rotaciones intensivas y los cultivos de cobertura en el norte argentino, cuando aún eran vistos con escepticismo. Hoy, desarrolla sistemas citrícolas regenerativos en el norte de Brasil, integrando producción, biodiversidad y captura de carbono en un mismo modelo. Su trabajo siempre combinó dos cosas: el suelo y la estrategia.
Considera que el cambio climático no se enfrenta solo con protestas ni con discursos, sino con decisiones inteligentes, medibles y replicables. Cree que el agro puede ser parte de la solución, si se organiza, mide lo que hace y lo convierte en narrativa propia. Y que el Sur Global tiene todo para liderar… si deja de esperar permiso.
El Clima Secuestrado es su primer libro. Una reflexión crítica, directa y profundamente práctica sobre cómo recuperar poder —y generar valor económico real— a través de captura de carbono, acceso a mercados diferenciados, certificaciones ambientales y trazabilidad sustentable. Porque en este nuevo mapa climático, quien produce con impacto positivo no solo cuida: también puede ganar.