En la prmera parte el autor recorre recuerdos de infancia, la relación difícil con su padre, la presencia de sus abuelos, algunas mascotas poco comunes y amores de juventud. Después, el libro cambia de rumbo y se vuelve más reflexivo, con una parte dedicada al amor, donde dialoga con ideas de distintos filósofos.
La tercera parte fue la que más me llamó la atención. Allí se mete con interpretaciones religiosas polémicas e interesantes, como la idea de que Dios tenía una esposa, Asera, vinculada a la figura de la madre del cielo y al símbolo del árbol. También plantea lecturas alternativas sobre Moisés y su posible origen egipcio.
Es una obra con pensamiento, recuerdos e hipótesis que pueden incomodar, despertar curiosidad y abrir preguntas.