Consultá existencia en la editorial
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Consultar existencia en la editorialLa comunidad Alef intenta en este libro dejarles un conocimiento filosófico sciencial del hombre: una ciencia particular del hombre cultivada en forma filosófica, es decir en forma académica, en el sentido original de la palabra “académicamente”, que quiere decir filosóficamente.
Hemos escudriñado lo que es el hombre en un sentido que hay en la lógica clásica, respecto a sujeto y objeto. Donde el “sujeto” es la realidad que soporta todos los predicados, y “objeto” son los predicados que busca descubrir.
Por ende, lo propio del conocimiento no es el puro esfuerzo mental a lo que algunos llaman ciencia hoy día, sino la aprehensión de las cosas, que son el descubrimiento de la realidad.
En este siglo, cuando nos referimos a sujeto y a objeto lo hacemos en un sentido gnoseológico: yo sujeto percibo determinados objetos.
Hoy día lamentablemente los programas escolares, en su generalidad, tienen buena información filosófica, pero solo de corte positivista. Si bien hablan de que buscan el buen juicio, el pensamiento crítico, sin embargo no trascienden. No buscan los principios trascendentales; lo bueno, lo bello, lo uno, la verdad. Dichas planificaciones son demográficas provocadas por un grupo del norte.
Esta clase de fundamentación se basa, en que el fin principal, es saber moverse en este mundo del trabajo. Es una filosofía puramente social a la que le adosan doctrinas constructivistas. Según lo que usted perciba, construirá una realidad, su realidad dentro de su mente, imponiendo, con displicencia respecto al resto de la sociedad, lo que a su imaginación le venga. Distinto es lo que nos legaron hombres de longa sabiduría: que debemos partir de la noción creatural del hombre. Donde “creatura” es un concepto vertebral e innegociable.
Y educar con el auxilio de la Gracia, cuanto que significa un acto ascensional, de ascensión. No basta con un peregrinaje meramente terreno.
En la antigua doctrina de vida, la pereza significa, ante todo, que el hombre renuncia al rango que se le fija en virtud de su propia dignidad; que no quiere ser lo que Dios quiere que sea, lo cual quiere decir, que no quiere ser lo que realmente y en última instancia es. El concepto teológico-metafísico de pereza, significa por tanto, que el hombre no asienta a su auténtico ser, al bien divino que habita en él mismo. Y por ende, después de toda su enérgica actividad, se apodera de él la tristeza.
La comunidad “Alef” los invita a hacer memoria de lo que Sócrates descubrió sobre el hombre, según Platón; “…en el hombre no está la belleza sino que el Hombre es bello en sí…”; enseñanza que Dios, con claridad meridiana, plasmó en la Torah.
En este libro conformado por cinco Dabarím y Recensiones, exponemos: tratados, resoluciones solemnes, y datos de Revelación Divina, sobre el hombre.
Oportuno para recalcar: estas fuentes tan antiguas y tan nuevas, plasmadas en nuestro libro, no hacen un postulado del hombre, ni teorías personalizadas, como sí lo han hecho las ideologías venideras.