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El mate y yo
Dedicado a los TAREFEROS

una Poesia en certamen (ii) de
Sequeira Da Silva Julia Cristina



El Mate y Yo 

El mate y yo, somos uno, iguales para muchos diferentes para otros.           Donde quiera que vaya vamos de la mano, algún compartir el mate, mi mate.

El mate y yo pareciera que no hablamos sabemos todo el uno del otro.         Somos algunas veces alegría muchas  soledades.

 El mate y yo somos silencio y mirar profundo, amistad que penetra el corazón. Va de mano en mano de boca en boca, se siente su calor.

El mate y yo, traspasa mi mano su ardor, su presencia atrae, con aroma a lluvia, tierra, hoja y sol. Espuma y humo tibio,  presencia compañía inseparable.

El mate y yo, así vamos andando, siendo testigos de unos cuantos.                 Callados en silencio somos amigos de todos, algo  particular.

 El mate y yo, un capricho del destino,   esa mezcla de misionero y guaraní,    Caá Yarí. Cómplice del beso que alguien dejo, y el ruido del silencio que no pasa.

 El mate y yo, somos el gemido de las madrugadas, castigadas por el viento y las heladas. Norte que solo sabe acariciar, llevando aroma a yerba mate hasta el final.

El mate y yo, más allá de las fronteras, cruzando ríos y mares con labios tiesos. El murmullo del tarefero   arrullando las hojas de yerba mate.

 El mate y yo, manos cálidas por su calor, mi mate, frio, tibio, caliente, mi tesoro. Compañero de tertulias         sabio escuchador de secretos. 

 El mate y yo, compañero, amigo de los días, furor de la mañana y tardes solitarias. La yerba mate nos juntó,       en silencio siendo parte del amor.

El mate y yo, sentimiento que llevo el mate amargo, trajo el dulce sonar melódico de los pájaro. Profundo y secreto a la distancia, junto a la luna que nos mira con nostalgia. 

 El mate y yo, despertar misionero     trayendo el rocío de la mañana sobre las ventanas. Camino largo, rojo y polvoriento se posa sobre las hojas de los extensos yerbales.         

 El mate y yo, nube de polvo cubre el cielo, el silbido a lo lejos rompe el silencio. El tarefero viendo el lucero,       pisando la escarcha en los verdes yerbales.

 El mate y yo, no hay tiempo para otra vuelta, y vamos, el ahora apremia.   Gurises gritando en los yerbales,       ojos miedosos por las tempestades.

 El mate y yo, senderos pequeños entre los liños, una mano tendida ofrece un mate. El sol se va ocultando, y el grito del tarefero, sigue retumbando.

 El mate y yo, el verde nos acompaña,   con su espuma sabor a tosca y selva.   La vida silvestre con sus colores nos abraza confundiendo las fragancias.

 El mate y yo, sonrisa del desierto,   cobija la yerba mate entre las sombras.   Somos amigos incondicionales              mi mate, tu mate, nuestro mate. 

 

 Autor: Yerba Mate

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